SELLO | 75 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL HERNÁNDEZ

75 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL HERNÁNDEZ

DATOS TÉCNICOS DEL SELLO

Fecha de puesta en circulación: 15 de septiembre de 2017

Procedimiento de impresión: Offset

Papel: Estucado, engomado, fosforescente

Formato: 40,9 x 28,8 mm (horizontal)

Dentado: 13 ¼ (horizontal) y 13 ¾ (vertical)

Efectos en pliego: 25

Valor postal: 2€

Tirada: 210.000

Diseño: Producciones Pantúas

INFORMACIÓN SOBRE EL MOTIVO DEL SELLO

Fue un 28 de marzo de 1942 cuando se apagó la voz del poeta para siempre.

Su pluma llena de garra, su desesperación y entrega, hicieron de él un caballero de las letras pese a que él decía de sí mismo que era un “cabrero poeta” o un “poeta pastor”.

Se dice, aunque no se sabe, que cuando Miguel Hernández murió aquel día de primavera, a causa de una tuberculosis en la cárcel, nadie podía cerrarle los ojos.

Sus ojos, tan llenos de expresión y casi rotos de dolor que hemos visto en muchos de sus retratos. Sus ojos no querían dejar de ver esa luz, la luz de la que habló tantas veces en sus poemas: “… Pero hay un rayo de sol en la lucha/ que siempre deja la sombra vencida”.

Fue un hombre afortunado, pues estudió mucho más que los chiquillos de su condición y época. En el colegio de jesuitas de Santo Domingo llegó a alcanzar los grados de “príncipe”, “edil” y “emperador”, títulos con los que los jesuitas distinguen a los buenos alumnos.

Era un gran lector y esa afición creció también como lo hizo su amistad con Ramón Sijé, al que más tarde le dedicaría la famosa elegía con motivo de su muerte.

Comenzó a viajar a Madrid donde conoció a los poetas de la Generación del 27, aunque no en todos creó simpatías. Es sabido su no tan buena relación con García Lorca o Rafael Alberti, al que se dice que insultó gravemente recibiendo un gran bofetón de su pareja, María Teresa León.

Hombre de fuertes ideas políticas en medio de la Guerra Civil, se casó con Josefina Manresa, la que fue el gran amor de su vida y con la que tuvo dos hijos. El primero falleció prematuramente y, el segundo, es a quién dedicó sus famosos versos Nanas de la cebolla, después de que su mujer le escribiese contándole las penalidades que ella y su hijo estaban viviendo, comiendo únicamente pan y cebolla.

El sello que conmemora el aniversario de su muerte, muestra al escritor recitando uno de sus poemas. Al fondo su mirada y también, su firma y el dibujo de un corazón que aparece en una de las cartas a su mujer.



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