SELLO | 500 AÑOS DE LA IMPRENTA DE MONTSERRAT

500 AÑOS DE LA IMPRENTA DE MONTSERRAT

DATOS TÉCNICOS DEL SELLO

Fecha de puesta en circulación: 4 de febrero de 2000

Procedimiento de impresión: Huecograbado

Papel: Estucado, engomado, fosforescente

Dentado: 13 1/4

Formato de los sellos: 28,8 x 40,9 mm (vertical)

Efectos en pliego: 50

Valor postal: 35 pesetas

Tirada: 1.500.000

INFORMACIÓN SOBRE EL MOTIVO DEL SELLO


Coincidiendo con el 500 aniversario de la instalación de la primera imprenta en el monasterio de Santa María de Montserrat, la filatelia emite un sello conmemorativo que rememora este acontecimiento. La idea de crear un imprenta en el monasterio de Montserrat surgió de García Jiménez de Cisneros, quien primero como prior y después como abad reformó la vida monástica benedictina. Durante su etapa el frente de la abadía desarrolló un importante proyecto editorial, con la edición de libros litúrgicos y espirituales. En 1499, Cisneros contrató a Juan Luschner- impresor alemán afincado en Barcelona- para que se trasladara al monasterio con su prensa y el personal necesario para llevar adelante todo el proceso de impresión. Así, el primer taller tipográfico, dirigido personalmente por Juan Luschner, inició su andadura en Montserrat el 4 de febrero de 1499 y finalizó en el año 1500. Tras esta primera imprenta se instalaron otras entre los años 1518 y 1521; 1523 y 1524; todas ellas predecesoras de la moderna Imprenta de Montserrat que desde 1918 a 1988 ha desarrollado una gran labor editorial.

De entre los incunables publicados por el monasterio figuran dos de las obras del abad Cisneros: Directorio de las horas canónicas y Exercitatorio de la vida espiritual; de los libros litúrgicos musicales- estampados en negro y rojo- destaca el Misselae benedictinum, cuyo colofón se reproduce en el sello. Este grabado xilográfico, de 87 x 63 mm., se utilizaba como marca editorial de la imprenta. Representa una imagen descriptiva de Montserrat donde aparecen, de forma escalonada, un conjunto de peñas con vegetación de las que brota la figura de la Virgen María con el niño Jesús en brazos. En los distintos niveles del monte, el grabador describe su realidad religiosa a través de elementos tan característicos como el peregrinaje, el santuario mariano, la vida monástica y la vida eremítica.

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